Hace mucho que no me sentía como hoy… hace mucho que no bebía como hoy, hace mucho que no miraba la luna como hoy, hace mucho que no charlaba tanto como hoy… hace mucho que no pensaba tantas cosas como hoy, y no sé a quién debo culpar, o si es que debiera hacerlo o simplemente es un proceso, es un momento, es uno de esos días en los que todo se siente extraño, ajeno o demasiado común.
Estoy sentada en ese sillón tan desgastado y viejo en el piso de arriba, hay un montón de gente mirando un gran televisor que transmite un concierto de Sting, nunca me ha gustado mucho, ni siquiera cuando The Police, pero al parecer conforme pasan las canciones me entero que me se más letras de las que pensaba, quizá gracias al gran trabajo que hace la radio y las disqueras. Entre una y otra canción él dice: “People say I love you, I love you too or I love someone else, is painful”. Y algo más que no capto porque alguien me habla, y luego comienza a sonar: When we dance, con una letra quizá demasiado melosa, quizá demasiado dulce y necesitada… y ahí comienza el juego.
La gente juega juegos, de todo tipo, todo el tiempo. Me recuerda a algo que escribí: “powerful processor, outstanding graphics, full detailed scenarios and open worlds to explore, two kinds of characters with full customization… love is a hardcore game”. Entonces, la gente juega juegos para sobrevivir a sus relaciones, puede ser adictivo e irreal, puede ser una fantasía en tercera dimensión y en alta definción; puede ser algo que no esperas, puede que las horas de juego sean cortas y poco satisfactorias o que el final no sea lo que esperabas, puede que el replay value se compare con un Call of Duty; y entonces sigas jugando con el mismo personaje, las mismas armas pero recorriendo diferentes mapas para convertise entonces en la experiencia de tu vida; o tal vez tengas que cambiar de estrategia, entonces… ¿habrá que tener una estrategia?
Pareciera que sí, hay que tenerla y subir la guardia, luego bajarla cuando el fuego cesa, y luego subirla nuevamente cuando alguien te dispara mientras recorrías cordialmente una zona aparentemente tranquila, y entonces no te rindes, quieres ganar… es una competencia aunque estés herido, aunque el armamento escasee, aunque estés sangrando y comiences a perder un poco la razón, el oponente es fuerte, está armado, tiene el control y no sabes cómo recuperarlo, cómo lograr una tregua, una pausa para recuperar la fuerza.
El agotamiento llega, estás cansado, tu vista está nublada, la bala en tu cuerpo duele tanto que lo has dejado de sentir porque ya no distingues si todo aquello está ocurriendo o sólo estás soñando tumbado en tu cama. Es un mal sueño, piensas, pero no lo es, estás cerca, cada vez más cerca de que te rompan el corazón de tal manera que no habrá marcha atrás, que no quede qué recuperar después de la batalla… love is a hardcore game.
Reprise: ¿De verdad? ¿De verdad tiene que ser así? Con tan poco tiempo, tendría que ser algo más divertido, relajado y disfrutable, algo más sencillo, más como un puzzle o un juego de plataforma en 2D o 3D, retador, sí, pero divertido con opción a equivocarse y volver a comenzar con el nivel de vidas hasta full y sin un montón de reproches detrás. La gente juega juegos, todo el tiempo, en single player o en multiplayer, así es la vida y dicen que el cooperativo es lo mejor, pero tal vez habrá quienes no puedan lograrlo nunca o tal vez sólo estén jugando el título equivocado o con el sistema incorrecto.
Art Dave Rollins de Digits (con la ayuda de Ponoko’s)









