Estoy rodeada por chicos de 17 años, todos ellos se han saltado las clases de hoy, son casi las diez de la mañana, es viernes. Toman café, yo también tomo el mío, es el primero de la mañana, el que no me puedo saltar.
¿Qué diablos quieres a los 17? Y la misma pregunta continua, a los 27, a los 37, a los 47… y muy probablemente hasta el último día de tu vida, jaja. Escucho sus conversaciones, hablan de la chica fea que quiere con el guapo, de la chica “buena” que quiere con el no tan guapo; del la ineptitud del profesor de economía; del wey que se bebió tres redbulls en una clase para aguantar luego de la fiesta del día anterior. No recuerdo si era divertido tener 17, supongo que sí… fiesta, escuela, sexo, sexo, fiesta, escuela…
“No manches, esta bien fea wey”, sí, pero me gusta cómo se mueve… Y sí, hay cosas que nunca cambian, ni cambiarán.








